miércoles, 10 de marzo de 2010
Mañanas
Hay mañanas que son exactamente iguales a otras. El mismo viento, el mismo olor. La misma quietud que tienen algunos días a los que les cuesta arrancar. Sin ruidos, sin soles estrepitosos que la arruinen con su calor omnipresente. Son mañanas de hoy que fueron de ayer. Que aparecen de pronto para vernos crecer.
Es el mismo viento que me dejaba frente a la facultad de periodismo en mis mañanas tardías, las que empezaban sin ánimo de aprovechar el día cuando todavía es noche. La misma quietud que hay en mi casa cuando mi papá está en el fondo, mi mamá corriendo por toda la casa, y mi hermano atravesando la cancel con su humor increíblemente sonriente.
Son mañanas de mate, de diálogos suavecitos, de apuntes, de amigas que se despiertan en estas mañanas pensando que son otras.
Son mañanas que tropiezan confundidas y a mí me revientan el corazón de nostalgia.
10 de marzo de 2010
Miércoles, el día más lindo de la semana, exceptuando el sábado claro está.
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