Empieza a sonar el viento, a maracas, y las ventanas se cierran solas, y las cortinas se vuelan, y se caen las botellas de plástico, y bailan los papeles. Y uno intentando frenar todo ese desvarío. Siempre acomodando.
25 de agosto de 2010
Cuando escribir no me deja escribir
miércoles, 25 de agosto de 2010
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