Tuve un desatino. Volvíamos de dar clase de una escuelita en Las Flores que ni siquiera sé exactamente dónde queda y subimos con nosotros en el auto a la directora. Volvíamos de celebrarles el día del maestro en la escuela, con canto, baile y regalos. Y charla va, charla viene, yo tuve la inteligencia de opinar desde mi sentido optimista, mi información por los diarios: yo creo que las maras no molestan a las escuelas, dije. Las respetan, dije.
A usted porque nunca le ha pasado nada, a mi me dejaron viuda hace cinco años.
Llegaron unos chicos a hacer relajo a la escuela y una maestra avisó a la policía, la policía llegó y les dio duro adentro de la escuela, y pensaron que había llamado mi marido el director. Unos días después uno de los cuidadores le dijo vaya con cuidado don Ricardo, que lo andan buscando. Qué va!. Lo mataron de ocho balazos desde la pasarela de la escuela, tres ex alumnos suyos, menores de edad. Yo, cada vez que paso por esa pasarela me da aaa, me da una cosa.
Ni siquiera pude ver si se tocaba el pecho.
A los chicos les dieron seis años de cárcel y si se casaran dentro les bajan la condena. Yo eso no lo sabía, aunque en realidad hay un montón de cosas que no sé.
28 de junio de 2011
La escuelita de Las Flores son cuatro aulas de chapa, un calor infernal y cinco maestras doble turno que hacía años que nadie les celebraba su día.
Ay Dani!! Que duro! Me gustó
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