miércoles, 5 de enero de 2011

Azúcar

En enero el aire se llena de caña quemada, cae del cielo, cae en las piscinas, en la calle, en la cabeza. Son pequeñísimas virutas negras que flotan como las hojas, de un costado al otro, y da la sensación de que no se mueren. Es azúcar disfrazada. Y llena todo el país, pese a que en muy pocos lugares se quema caña, pero como el país es tan chiquito, hay azúcar negra del campo a la ciudad.


5 de enero
Hoy abre el risto nuevo, nada que ver con el azúcar

viernes, 26 de noviembre de 2010

Amigos

En el único momento del día en que siento que no crecí ni un ápice, ni me arrugué un poquito, ni tengo canas, aunque las tengo, ni el brazo como un elastiquito que se vence, es cuando estoy con mis amigos, nos unen chistes de hace años, y si los veo quiero bailar, y siguen con sus mismos defectos y se ríen de los míos, que en algún momento pensé que eran de adolescente, pero no, son míos, y me quieren ver feliz, y a mis amigas que tengo lejos, cuando las contacto por esas bellezas de la tecnología, las descubro igual, y desde Argentina a El Salvador si les escribo hablemos, dejan lo que están haciendo y me preguntan pasa algo o solo querés hablar, y cuando les pido un favor, resoplan entregadas, y si es fácil, se sorprenden, como lo han hecho siempre, porque para algunas cosas, uno nunca crece, para qué?

26 de noviembre de 2010
Me siento bien

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Ruido


La gente trae ruido. Mi barrio era tranquilo los domingos. Parecía un campo. Hasta que una agencia privada de seguridad se instaló al lado de mi casa, con cientos de hombres que comienzan muy temprano su día. En la calle arreglan autos y los autos que tienen, o son muchos o se rompen muy seguido. Los arreglan a los golpes, ese golpe metálico de martillo a las siete de la mañana. Los arreglan a los gritos. Como sino fuera domingo, o no fuera temprano. Los guardias casi siempre están en la puerta, entonces llegan nuevos guardias a saludarlo, en auto, con la música a todo volumen, siempre cumbia, siempre temprano. Están décimas de segundos. Logran despertarte, pero cuando una quiere salir a matarlos, arrancan y se van.
Además, tienen hambre, entonces compran pan dulce. El pan dulce lo vende un chico en bicicleta, va con un canasto enorme sobre el manubrio tapado con una telita, como si fuera un mantel y toca insistentemente la bocina, la bocina de bicicleta. Como los guardias están siempre en la calle y la gente trae ruido, el joven de los panes se para frente a ellos a tocar la bocina, como si él fuera invisible o como si nadie pudiera avisarle a los que están adentro, que llegó el joven del pan dulce.
Como son muchos, el hambre varía, y el joven de los panes aparece varias veces tocando bocina en horarios claves.
En mi clase de yoga, el salón están en una casa particular y siempre que la dueña de la casa, que no es la profesora, entra, sin pasar por el salón, sus tres pequineses plateados ladran como solo esos pequeños perros saben hacerlo. Cuando están solos no ladran.

3 de noviembre de 2010
El que más me saca de quicio es el de los panes, pero no le puedo decir nada porque está trabajando.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Zapatero

Su cuerpo era un ángulo recto, su espalda se doblaba perfectamente para que su cabeza mirara constantemente el piso. Usaba bastón, y cuando se apoyaba un ratito para tomar fuerzas para dar el próximo paso, formaba un cuadrado.
Se llamaba José y era la persona aritmética más feliz. Fue zapatero toda su vida. Sus movimientos, sus paseos llenos de cajas, sus calzadores de plata, y su suavidad para tomar cada pie como si fuera un pétalo, se veía tras la vidriera.
Sus días eran felices, livianos, pasos de baile. Las mujeres enloquecían. El las adivinaba. Y las trataba como si fueran de agua, sagradas. Los pies son el pretexto para viajar. Cómo no vestirlos como reyes?
Se enamoró cuando vio esos dedos graciosos, pintados de rojo, en unas sandalias baijtas color plomo. Y la sonrisa de su compradora terminó por envolverlo y hacerlo sentir que podía volar.
Los zapatos y su corazón fueron para ella.
Cuando él camina formando un ángulo, orgulloso de haber sido zapatero, ella viene a su lado, marchita y hermosa, uñitas rojas.

Miércoles 13 de octubre de 2010
Lo lindo de leer y no corregir

miércoles, 25 de agosto de 2010

viento

Empieza a sonar el viento, a maracas, y las ventanas se cierran solas, y las cortinas se vuelan, y se caen las botellas de plástico, y bailan los papeles. Y uno intentando frenar todo ese desvarío. Siempre acomodando.

25 de agosto de 2010
Cuando escribir no me deja escribir

martes, 6 de abril de 2010

Prohibido besar

Hoy la gente se detiene a ver el muertito. Más de uno lo conocía, claro está “excelente persona de su casa”. Lo miran hasta que se lo llevan, lo miran de arriba abajo, lo miran todos; incluso los que no lo conocían. Esos tienen la suerte de verlo más tarde en el diario, en la portada, tirado. Uno más.

Pero ayer mientras me bañaba en una piscina, una parejita no paraba de reírse, en el medio del agua, ella rubia, con esa risa de felicidad absoluta, de alguien a quien le están haciendo permanentemente cosquillas. Y las piernas se le enredaban en las de él tanto como su pelo.
Afuera de la piscina había más mujeres y hombres, secos, duros, sin que nadie les estuviera haciendo cosquillas y sus miradas de desaprobación a los revoltosos eran infinitas, torcidas….con todo el peso de la censura.

No es para menos. Dios nos libre. Era gente besándose en público.

6 de abril de 2010
Con un día un poco triste

miércoles, 10 de marzo de 2010

Mañanas


Hay mañanas que son exactamente iguales a otras. El mismo viento, el mismo olor. La misma quietud que tienen algunos días a los que les cuesta arrancar. Sin ruidos, sin soles estrepitosos que la arruinen con su calor omnipresente. Son mañanas de hoy que fueron de ayer. Que aparecen de pronto para vernos crecer.

Es el mismo viento que me dejaba frente a la facultad de periodismo en mis mañanas tardías, las que empezaban sin ánimo de aprovechar el día cuando todavía es noche. La misma quietud que hay en mi casa cuando mi papá está en el fondo, mi mamá corriendo por toda la casa, y mi hermano atravesando la cancel con su humor increíblemente sonriente.
Son mañanas de mate, de diálogos suavecitos, de apuntes, de amigas que se despiertan en estas mañanas pensando que son otras.
Son mañanas que tropiezan confundidas y a mí me revientan el corazón de nostalgia.

10 de marzo de 2010
Miércoles, el día más lindo de la semana, exceptuando el sábado claro está.