Tengo. Tengo una terraza alquilada con sesenta macetas. Sesenta macetas. Tengo una almohada y una cama queen o una cama reina. Tengo una heladera a medias y una cocina a medias.
Cuando salgo a la terraza, tengo un volcán enteramente verde, que de lejos parece virgen, sin carreteras, sin polución, sin problemas. Pero de lejos.
A más tardar, a veinte minutos de mi casa a descalzarme, tengo el mar. Lo tengo incluso cuando llueve y está gris y parece un león.
Al lado de mi casa, tengo una agencia de seguridad, con veinte hombres, día y noche, con camisita beige con un número y pantalón marrón y unas armas que dan miedo. Estos machos, machos, los miércoles de noche se reúnen en la agencia alrededor de un karaoke y cantan a los gritos canciones de Luis Miguel, contradiciendo todo principio de estereotipo. Cantan horas, todos con sus camisitas y pantaloncitos, y parecen un coro un tanto violento por la vestimenta y los instrumentos.
También tengo al loco del barrio, el loco lindo que aparece cada tanto, prácticamente cuando ve luz y música en la terraza. ¿Puedo pasar? grita. Y uno casi siempre le dice que no, sin contradecir ningún estereotipo, “abrirle a extraños, mmm, dudoso. Máxima ancestral”. Y él insiste y se vende “que no toma, que no fuma, pero que cuenta chistes y le gusta el sexo”. Y se va. Loco, pero no tonto.
25 de enero de 2010
En casa, atardeciendo, luego de hablar con mi chico.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿ Y a cuál karaoke van? ¿O cantan allí mismo, en la agencia? Yo los quiero ver... ¡Y oir!
ResponderEliminarEl comentario anterior no es anónimo, soy yo, Flor. Es bien difícil publicar en tu página con otra cuenta...
ResponderEliminarGracias Flor, a tu pedido, aclaré que es en la agencia. Un abrazo
ResponderEliminarMe gusta dani! pero es verdad es dificil publicar. Dudo que esto se publique, pero o intento de todos modos.
ResponderEliminarBeso SIl